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Simbología de la Navidad


El Evangelio, más que una exposición biográfica, es una ruta simbólica y de acción. No debemos de entenderlo como una crónica periodística. Ahora, más allá de buscar una verdad histórica sobre la Navidad, se pretende comentar un poco su simbología, tanto en los textos sagrados como en las creencias populares a los efectos, no meramente culturales, que nos sean prácticos en nuestras vidas


La palabra navidad hace referencia a dos conceptos: nacimiento, del latín “nativitas”, y “natalis”, fiesta. Se trata pues de algo nuevo que nace y merece ser celebrado.


Lo mas normal en los sermones de las iglesias es oír que en Navidad algo nuevo tiene que nacer en nosotros pero si no consideramos los elementos que matizan la Navidad, su simbología, nos vamos a encontrar como el viajero que quiere ir a un destino pero carece del mapa que le ayude.


Lo que viene, como toda simbología no pretende ser algo exacto, cerrado y veraz, nos contentamos si sirve de ayuda para el viaje, o si ayuda a investigar más. Vamos a ver la simbología de algunos elementos.


CONCEPTO GENERAL: Se trata de aprovechar la fuerza del momento, la fuerza Kristica que aparece el 25 de Diciembre o la noche del 24 como prefiera, para que algo nuevo nazca en nosotros


Fecha del 25 de Diciembre


En realidad no existe ningún documento de la época que pueda llevarnos a pensar que Jesucristo nació ese día. No hay referencia de ello ni en los Evangelios ni en ninguno de los textos apócrifos. ¿Por qué ese día?


La elección de esa fecha tiene una raíz pagana. Siempre han habido dos grandes celebraciones en todas las culturas agrícolas/ganaderas (y en la antigüedad lo eran todas): el solsticio de verano y el solsticio de invierno. El primero de ellos representaba el día más largo y supone la llegada del verano. El solsticio de invierno representaría la noche más larga y nos introduce en el invierno. Pues bien, si Jesucristo cómo se dice en San Juan 8, 12 es “la Luz del mundo“, la Luz debe llegar en el momento de máxima oscuridad y es por ello que la noche del 24 de Diciembre le viene como anillo al dedo.


Ahora bien, el solsticio de invierno es técnicamente el 21-22 de Diciembre, entonces ¿por qué esperamos hasta la noche del 24? Los judíos (además de otros pueblos) tenían la creencia que para que un hecho fuera reconocido como cierto debía mantenerse en tres ocasiones, en este caso días. Así podemos ver en el Evangelio eso de “al tercer día resucitó” “antes que el gallo cante, me negarás tres veces “ ( Mt 26,33) y hasta el mismo solsticio de verano (la noche de San Juan) se celebra 3 días después, es decir el número tres asegura la certeza del hecho, por ello se esperan tres días para confirmar que la Luz ha llegado al mundo.


Esto dicho así puede tener un cierto carácter anecdótico, o de comentario de taberna, pero si profundizamos un poquillo veremos que nos está dando un ejemplo extraordinario. Los ingleses tienen un refrán que dice: “nunca está tan oscuro como antes de amanecer“, de manera que en nuestras vidas, cuando tengamos un problema, cuando parezca que ya está todo perdido ..., la solución, la luz, está cerca. La primera lección práctica de Jesucristo se manifiesta en su fecha de nacimiento: nos da moral que “naciera “cuando las tinieblas en la tierra son más densas.”


Jesucristo hizo cambiar el mundo en tantos niveles que no se pueden explicar y hasta el tiempo se mide a partir de su nacimiento de manera que tenemos ahora toda la Fuerza para que lo que queremos nazca en nosotros, definitivamente nazca.


Mucha gente hace propósitos de cambiar en año nuevo pero a nivel astrológico / esotérico la fuerza de cambio se produce en el solsticio de invierno y es entonces cuando hemos de aprovechar la corriente de ayuda.


Reflexión a nivel personal ¿Estoy preparado para que hayan un cambio en mi vida?


Virginidad


Para que algo nazca en nosotros debe nacer de un principio no contaminado, de un principio virginal. Y esa necesidad virginal va mucho mas allá de la falta de contacto sexual. La pureza es lo que precisa para que algo nazca en nosotros y se vea beneficiado por la fuerza Krística del momento. El concepto de pureza es lo que se quiere, entre otras cosas, reflejar en eso de virginidad, pero ¿qúé es la pureza?


Puro es aquello que no está contaminado y claro esto nos lleva a pensar qué es lo que queremos decir con eso de “contaminado”


Nuestro proyecto no es puro si no es auténticamente nuestro. Por ejemplo si el proyecto de alguien es emprender un negocio para demostrar a la familia su valía, ese no es un propósito “puro” pues está influenciado por el concepto de lo que los otros quieren de nosotros.


Darse cuenta de si lo que queremos es lo que realmente queremos nosotros o si es algo moldeado por el entorno no es fácil pues vivimos tan sometidos a las imposiciones del entorno que ser uno mismo es dificilísimo, pero es preciso.


Contaminado es “todo lo que está en mi y no soy yo” (a esto los hindús lo llaman “namesoata”)


Así por ejemplo el odio es impuro, la avaricia es impura, etc. porque todo eso está en mí pero no soy yo


Desde un punto de vista espiritual la pureza de la virginidad supone que Jesús no es producto de una sociedad judía envuelta en el odio a los romanos sino que persigue implantar en la tierra “el reino de Dios”. Ese es el concepto que encierra la pureza reflejada aquí por la virginidad.


Puro, es así lo que proviene del Espíritu, no de la carne. Eso se ha interpretado desde una vertiente sexual que me parece simplificadora e incompleta.


Reflexión a nivel personal. La pregunta ahora de este simbolismo podría ser: ¿en que debo purificarme para llegar a tener la “virginidad” para hacer nacer lo que quiero en mí? ¿Debo purificarme del miedo? ¿de la influencia social? ¿del odio hacia los que me han herido? Estas preguntas, y sobre todo estas respuestas, son las que cada uno de nosotros debe darse a si mismo para que la Navidad arraigue en nosotros y no se convierta sólo en una fiesta donde la comida es muy buena. Esa es la base de nuestra virginidad.


La estrella de Belén


Es tradición en todos los pesebres que haya una estrella y en los árboles de Navidad no puede faltar. Como observará la estrella que aparece tiene cinco puntas, mientras que la estrella judía, la estrella de David del pueblo en donde nace Jesús, tiene seis.


La estrella de cinco puntas, en toda enseñanza esotérica, es señal de iniciación, de que algo nuevo empieza. Mas datos sobre la misma los encontrará en la explicación sobre el Pentagrammon El mensaje es que con Jesucristo se inicia un nuevo periodo y ello es tan evidente que hasta el tiempo se empieza a contar desde su nacimiento. De manera que no podía haber otra estrella que esa.


La estrella de Belén dice Mateo que fue lo que guió a los Reyes Magos a encontrar al niño pero ¿existió realmente? El papa Benedicto XVI dijo que se trató de una supernova, pero por aquellos tiempos hubo otro fenómeno curioso detectado debido a la posibilidad de los ordenadores modernos de retroceder en el tiempo. Se trata de una conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis. Ello tenía que producir un brillo en cielo como no se había visto antes y es eso lo que llamaría la atención a los “reyes magos” de los que se hablará posteriormente.


Aquí el simbolismo es evidente y breve. Siempre hay señales que nos guían, solo hemos de saberlas ver e interpretar. Los chinos dicen que el Cielo manda sus mensajes constantemente.


Reflexión a nivel personal. ¿me estoy fijando en las señales?


Los pastores



De todos es sabido que en las representaciones navideñas siempre aparecen los pastores.


Existían en aquellos tiempos en Israel muchas facciones de creyentes que nos cita la Biblia y se puede investigar históricamente: fariseos, saduceos, esenios, zelotes, nazareos, samaritanos, etc todos ellos mas importantes en poder político y económico que los simples pastores.


Los pastores reflejan los “am-ha-árets”, la gente de la tierra, que eran considerados demasiado brutos para ser encuadrados en una de esas facciones, sin embargo es a ellos a quienes se presenta el nacimiento de lo Nuevo que viene al mundo, Jesucristo.


Esto es una señal clarísima de humildad. El cambio empieza por reducir el ego.


El buey y la mula


En los pesebres ponemos siempre el nacimiento y al lado un buey y una mula. Esto no viene de ningún Evangelio ni texto sagrado, de hecho sería imposible que lo pusiera, porque la mula, al ser un cruce entre caballo y burra o viceversa, era considerado un animal impuro y no se permitía su cría en Israel. ¿Por qué lo ponemos? Por dos razones. La primera es por un escrito de Isaias que dice que Jesús se manifestará primero a animales, y en segundo lugar, o quizá mejor dicho cómo consecuencia de esas palabras del profeta, por representar esos animales la idea de servicio.


Jesucristo dijo


„... el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos“ (San Mateo 20, 28-29)


y ¿qué animales representan mejor la idea de servicio y sacrificio que el buey y la mula, que trabajan a palos para recibir como toda recompensa la muerte? Siempre he pensado que en el fondo es cómo un homenaje a los animales el que Jesucristo se mostrase a ellos, y es que después de lo dicho ... ¡Jesucristo fue el primer ecologista!


A menudo consideramos que lo bueno es aquello que recibimos, pero no es así. Lo que vale la pena, lo que llena nuestras vidas, es lo que damos. Usted trabaja duro para mantener una familia, se sacrifica por ellos y no hay mayor recompensa que ver a sus seres queridos felices. Otra cosa es que a veces nos indigne el trato que nos dan, pero ello no quita que la mayor satisfacción está en dar, en hacer el mundo mejor y mejorar a los otros. Si no lo hace así, si decide no ser buey o mula, pues su egoísmo, vanidad y orgullo se lo impiden, no le quepa duda que lo pagará viviendo una vida sin sentido.


Para todos aquellos que las circunstancias han llevado a vivir una vida sin sentido, solo hay un camino: que den, que se entreguen a otros.


O dicho en palabras más simples: “quien no vive para servir, no sirve para vivir” Que el proyecto que tenga que nacer ahora en nosotros sea de esta naturaleza


Los reyes


En los paises latinos la llegada de los Reyes Magos son muy populares por los regalos que se dan. En el evangelio de San Mateo, el único que los menciona, no dice nada que fueran “reyes” solo habla de unos “magos de oriente”. Ello es debido a que como citar a la magia no estaba bien visto, la iglesia oficial les da el rango de reyes para que no se confundieran con los magos a los que perseguían. Tampoco se dice nada del número ni de sus nombres. Hay catacumbas en las que se representan dos, cuatro magos y hasta media docena. No fue hasta el siglo III cuando Orígenes establece que el número de magos debió de ser tres. Seguramente se asoció el número de regalos, oro incienso y mirra, con su número.


Sobre sus nombres, Melchor, Gaspar y Baltasar tampoco se citan en ningún texto religioso y hasta el siglo VI no aparecen. Los nombres son un asunto de Beda el Venerable (675-735) que llega incluso a dar una descripción física de cada rey mago y a asociar cada rey con un regalo. Ah, por cierto, en ningún momento sé habla de un rey negro. Baltasar, según Veda el Venerable, era de tez morena pero no negro, de manera que asociar a Baltasar como representante de la raza negra es un producto de marketing para la evangelización de los nuevos mundos que se iban descubriendo y no se produce este nuevo look de Baltasar hasta el siglo XVI.


En cuanto a los presentes, de eso si que se habla en el Evangelio. Representan las tres condiciones de Jesucristo: oro, incienso y mirra. Y hablar de lo que suponen es entrar dentro del tema de nivel simbólico.


La tradición occidental los interpreta como oro para un rey, incienso para un Dios y mirra para un ser inmortal, pues la mirra era usada por los egipcios en la momificación. Pero ahora estamos intentando ver qué significan para aquello que queremos nazca en nosotros y entonces resulta más práctico tomar la interpretación kabalistica que entiende esos regalos como Voluntad – Amor – Sabiduría. Esos son los tres ingredientes que deben ofrecerse a aquello que queremos nazca en nosotros.


Reflexión a nivel personal. Cualquiera que sea lo que quiera que nazca en usted debe hacerlo basado en esos tres pilares de voluntad – amor – sabiduría, sin ellos los “Reyes Magos” no le ayudarán.


Y bueno podríamos alargarnos más, hablando de la matanza de los inocentes por Herodes, la huida a Egipto etc. pero eso sería demasiado largo y como el lector puede estar cansado solo resaltar el último punto, que resulta fundamental para que nazca en nosotros lo que queremos que nazca.


La característica de la navidad es la alegría. Y es que no podemos crear nada nuevo en nosotros si no tenemos alegría. Ese es el gran problema de nuestro tiempo, hemos perdido la alegría (se recomienda leer el cuento "regalo de Navidad") y sin alegría nada se logra. En los tiempos actuales es frecuente tener pensamientos del tipo “tendré alegría cuando consiga X “ pero en realidad debería hacerse el planteamiento inverso, es decir : “cuando tenga alegría conseguiré X”


Y recuerde la frase de Einstein:


“en la alegría serás invencible”


Que la Fuerza de la Navidad le acompañe,




Juan Pedro

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