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La la land y los sueños


¿Ha visto usted la película La la Land? Es buenísima. Si no la ha visto le recomiendo muchísimo lo haga y en ese caso por favor deje de leer lo que sigue pues para poder extraer conclusiones voy a tener que explicar el final.


Aunque pueda parecer a primera vista un musical más se pueden extraer conclusiones muy importantes para la vida. La historia es aparentemente simple. Trata de un músico pianista, llamado Sebastian, gran amante de jazz cuyo sueño es tener un local propio para poder tocar el jazz como le gusta. Sebastian conoce a una chica, llamada Mia, cuyo sueño es ser actriz. Evidentemente, como no podía ser de otra manera, tras los primeros compases de rechazo mutuo, se acaban enamorando. En esa época, entre canción y canción, los protagonistas ven lejos la realización de sus sueños. Él pierde un trabajo de pianista en un restaurante y ella no logra superar las audiciones (nombre que se da a las pruebas que se realizan a las actrices y actores) para lograr un buen papel


Finalmente Sebastian consigue formar parte de una banda de música moderna de un estilo muy diferente al que a él inicialmente le gustaba, pero así consigue dinero. El problema es que ello lleva a la pareja a separarse pues él tiene que hacer constantes giras.


Ella finalmente logra un trabajo de actriz, pero es en Paris y tiene que trasladarse a esa ciudad.


Aquí la película da un salto de cinco años, (ponen el cartelito de “cinco años después”) y se ve a Mia de nuevo en EEUU. Ha triunfado como actriz, tiene una bonita casa, una niña y un marido pero … no es Sebastian, el pianista, sino un antiguo pretendiente.


Una noche Mia y su marido salen para asistir a un acto pero finalmente deciden no ir y van a pasear por la ciudad. Caminando por las calles de Los Ángeles ven un local que les llama la atención y entran. Ven tocar un grupo de jazz extraordinario y finalmente el propietario sale a escena a dar las gracias al público, presentar a los músicos etc. Y el propietario del local es, nada menos que … Sebastian.


Se cruzan las miradas entre ellos, miradas muy intensas que no pueden describirse en palabras en este escrito.


Paralelamente la película muestra otra escena, tipo flashback, de retrocesión en el tiempo, mostrando la vida que hubieran tenido de no haberse separado. Ella en esa escena, no sería famosa. Él tampoco sería propietario de un local


Pero luego se vuelve a mostrar la escena de Mia y Sebastian el local de jazz, en donde él es propietario y ella la actriz famosa casada con otro. Se miran con una media sonrisa en su rostro, que refleja sorpresa, pesar, amor y dolor.


No es el final feliz que suelen mostrar los musicales.


Y acaba la película.



Ahora vamos a sacar conclusiones.


Aparentemente los dos han logrado su sueño. Ella es una actriz famosa, lo tiene todo, reconocimiento, dinero, una niña etc. Él tiene su local de jazz de éxito, con los mejores músicos etc.


Pero ya no están juntos. Y a partir de aquí empieza nuestra interpretación. Ellos dos han conseguido lo que querían EXTERNAMENTE, su sueño de cara afuera, pero han renunciado a su amor, su sueño de cara adentro. Y así podemos ver que en la vida hay dos tipos de sueños, o deseos: los externos y los internos.


Ser actriz, ser reconocida, ganar dinero etc. tener un local, tocar para otros, es algo para complacer a los demás, para buscar el reconocimiento externo. El lograrlo tiene un precio: perder el deseo interno que en este caso es estar juntos.


Si Sebastian hubiera renunciado a ganar dinero tocando en ese grupo musical y si ella hubiera renunciado al papel en Paris, no hubieran “triunfado” pero seguirían juntos.


¿Cuál de los dos finales elegiría usted?


La película tiene así no ya un final triste, sino más bien ( a mi entender claro está) un final un tanto cruel.


En resumen, no se puede tener todo.


Pues eso nos pasa a nosotros. Existen dos tipos de deseos: uno es el que los demás quieren que consigamos y otro que es nuestro deseo interno personal, digamos el deseo del SER.


Y hay una lucha entre lo que internamente uno quiere y lo que los demás quieren que consiga esa persona. El sueño de cara afuera y el sueño interior son, a menudo, incompatibles, lograr uno supone aniquilar al otro.


Pongo un ejemplo simple y real. Tengo un amigo chino. Es de buena familia y habla un correcto inglés y castellano, además de chino por supuesto. Tiene una buena formación académica pues ha estudiado en Europa. Cuando volvió a China se dio cuenta, al conseguir por casualidad un trabajo de guía, que disfrutaba muchísimo haciendo de guía turístico, mostrando su país a extranjeros y viajando con ellos. Ese es un trabajo nómada y mal pagado, pero a él le encantaba. Aunque claro, la familia no puede consentir eso, ellos quieren que trabaje en una empresa importante, gane dinero, se case y forme una familia. Eso lo hacen por “su bien”. Estoy casi seguro que acabarán convirtiendo a mi amigo en un ejecutivo “triunfador” en una multinacional china. Todos admirarán su posición, el dinero que gana, la casa que tenga etc. y su idea de conocer continuamente a gente diferente que le brindaba el trabajo de guía se esfumará hasta considerarlo una idea tonta y al final ni recordará que pensó en dedicarse a eso, pues con ello no se gana dinero, o en otras palabras: no se consigue lo que los demás quieren que consigamos.


Así que poco importa lo que la persona quiera ser. La máquina de “lo normal” nos conduce. Se espera que se estudie, se trabaje, se gane dinero, se tenga una familia, hijos, una propiedad que de seguridad, etc. Y esta máquina por lo común acaba venciendo al deseo interno. Y ello es por dos motivos:


1º- Porque muchas veces el ser humano no sabe lo que quiere realmente. O mejor dicho lo más difícil en este mundo es concretar lo que queremos ser.


Es fácil seguir a la máquina de “lo normal” pues el guion está escrito. Pero decidir “qué” es lo que queremos es, en realidad, mucho más complejo. Así que lo más difícil es identificar cual es nuestro sueño interior.


2º-Y la segunda razón es porque es mucho más cómodo rendirse a la imagen de lo que lo social quiere de nosotros que luchar por el sueño interno. En la vida y en la película, es más fácil ser actriz famosa, o propietario de éxito, que hacer que el feeling de Amor dure toda la vida. ¿Cuántos amores duran toda la vida?


Se podría pensar que si, que los amores desaparecen, y es cierto, pero ello no tiene porqué acabar con la búsqueda de lo que se quiere. Es decir, puedes perder en el juego, pero de ti dependen las ganar de seguir jugando.


En el caso práctico de mi amigo chino es más fácil aceptar un salario prometedor de una multinacional que dedicarse a hacer viajes, y pronto se olvidará de sus ideas de ser guía.


Esto puede parecer que se refiere sólo a aquellos que empiezan en el camino de la vida, pero no, eso es aplicable a todos sea cual sea nuestra edad.


Sentir que la existencia tiene sentido es el primer paso de la Espiritualidad y supone hacernos cargo de nuestra vida.


Si se sigue a la máquina de “lo normal”, no vives, no eliges, .., eligen y viven por ti. Aquí es posible que se piense que este enfoque es egoísta. Existe el deber de ser buen hijo por ejemplo, me dirán algunos. Pero si analiza la vida de dos seres extraordinarios como Jesucristo y Buda verá que precisamente son grandes por no seguir lo que se esperaba de ellos.


De Jesucristo querían que lidera una revuelta política contra los romanos, y probablemente su entorno familiar quería que fundara una familia y se dejase de esas ideas de ir predicando por ahí. Seguro le dijeron que eran tonterías.


En el caso de Buda, Siddharta Gautama, este era un príncipe en Kapilavastu, tenía mujer e hijo. Por supuesto su familia y todo su pueblo quería que se quedase en palacio y no a la búsqueda interior. Le llegaron a ofrecer un reino si dejaba la vida de asceta. Su suegro envió al ejército para que volviera a palacio. Pero no lo hizo.


Entonces si ellos, que son seres de referencia en la historia de la humanidad, siguieron su deseo interior y no lo que se esperaba que hiciesen ¿no debemos hacer nosotros lo mismo?


No se trata de buscar en nuestro interior extravagancias, se trata de ver hasta qué punto lo que hacemos diariamente nos llena o no. Y esto no se refiere a grandes cosas.


Otro ejemplo común. Hay personas que dicen o piensan: “me gustaría tocar el piano pero no tengo tiempo o dinero. O soy mayor etc.” Pues entonces algo del deseo externo se está comiendo su deseo interno. El dedicar recursos a algo que no nos llena pero que el entorno nos impone, a considerar la edad como factor determinante, etc. es renunciar a lo que queremos.


Ya sé que esto es más fácil decir que hacer, que la economía puede que no permita tomar clases de piano por ejemplo, pero nadie va a hacer que usted sea feliz si no es usted mismo.


Recuerde que solo se vive una vez


Cuando más se avanza en años más cuesta tomar las decisiones de pensar en nuestro deseo interior y no en lo impuesto, pero es muy importante lograr definirlo e ir a por ello.


El sentido de nuestra vida está en juego.


Hay que decir, por último, que este proceso no tiene final, es continuo. A menudo es también agotador, pero necesario. Mientras esté vivo tiene posibilidades de ser usted mismo. Pero para ello debe responder a la gran pregunta ¿qué es lo que quiero para mí?


Por último hay otro mensaje que nos transmite la película: la alegría.


Las canciones son super positivas. Es especial la primera (another day of sun) que puede ver en el enlace de youtube clicando sobre la imagen de arriba.


Espero le gusten las coanciones y adelante con sus sueños.

Pero con "los suyos" no con los que los demás esperan de usted




Juan Pedro

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